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martes, 23 de abril de 2013

Los organismos vivos, ¿detectan las ondas de radio?

Entre tantas cosas que leemos en la web a diario, hace poco tiempo estuve leyendo una entrada a un blog que tenía este interrogante y que además, sumaba la incógnita acerca de porqué la única porción del espectro de ondas que podíamos detectar (la gran mayoría) era la luz visible y no éramos capaces de percibir las ondas de radio, así como escuchamos los sonidos o percibimos la luz. Por supuesto, como en todo debate en la web, el tema se dispersó y lo hizo hacia los infrarrojos, los ultravioletas y otras cosas más que, como siempre, nada tienen que ver con la temática del título. Por lógica de estar escribiendo estas líneas emitiré mi opinión al respecto, dejando aclarado desde el comienzo que mis conocimientos sobre la anatomía de los organismos vivos son muy elementales y creo que estoy siendo generoso en brindarle esa categoría.

En la física, el audio no es considerado dentro del espectro de radio como energía electromagnética sino como movimientos de caudales de aire a determinada frecuencia. Este fenómeno es percibido por un sistema electromecánico que nace en el tímpano y termina como señales eléctricas que poseen en una interpretación en el cerebro. En el ser humano, la frecuencia máxima de ausición disminuye con la edad y suele alcanzar la plenitud durante la juventud de la persona a casi 16 - 18Khz., dependiendo del organismo. Lo mismo ocurre con lo que vemos. La luz excita determinados elementos foto-receptores dentro del globo ocular y éstos se transforman (como en el caso anterior) en señales eléctricas que se interpretan el en cerebro. Desde un rojo profundo hasta un violeta elevado, cada color tiene su predominio de “impresión” y el cerebro responde desde ese ADCIN, con algún TOGGLE o un PWM terminado en DAC.  Es decir, ante el impulso sobreviene un procesamiento de datos y finalmente el organismo devuelve con una actividad que puede expresarse o no. 

¿Las ondas electromagnéticas no son percibidas por ningún organismo vivo?

Entre ambos “grupos” de frecuencias que percibimos (sea nuestro deseo o no) existe una brecha enorme de espectro electromagnético. Incluso, ha habido teorías cuánticas alrededor de la luz (algunas teorías hablan de paquetes de “quantos” y no de ondas), pero lo cierto es que allí se termina el espectro radioeléctrico, que es lo que importa en este momento. ¿Porqué los organismos vivos no tenemos ningún órgano que nos permita percibir, escuchar, ver, oír, palpar, detectar o al menos “sentir” nada en esta brecha? Si vamos a hacer una comparación física de lo que son las longitudes de onda respecto a las frecuencias, nuestros oídos deberían tener el tamaño de más de dos estadios de fútbol para que la fórmula F = Velocidad de la Luz / Longitud de Onda tenga sentido (y serían pequeños aún). Incluso, si lo comparamos con el tamaño de los Conos y Bastoncillos del ojo, estos son muy pequeños para “resonar” como una antena, por lo tanto allí podemos comprender que el proceso de escuchar y ver, están algo alejados de la física de las antenas de radio.

¿Cómo serían las ondas de radio si se pudieran ver?

Volviendo entonces a la posibilidad de percibir señales de radio, ¿podemos asumir que los organismos vivos no desarrollaron ningún órgano receptor porque durante la evolución no existían las ondas electromagnéticas? Dicho en oras palabras: “Porque no lo necesitaban”. Así como hay topos ciegos, que viven bajo tierra, nunca ven la luz y nunca desarrollaron su aparato visual; o los peces que evolucionaron de otro modo ante los fenómenos acústicos, ¿podemos decir que los humanos algún día evolucionaremos (millones de años) hacia un organismo que pueda percibir las señales electromagnéticas? Esto se puede prestar a muchas bromas (con justa razón) de creer que los bebés nacerán con radio AM-FM y telefonía móvil incorporada, pero sin caer en eso, ¿tú crees que algún día algún organismo evolucionará en ese sentido? Las ondas de radio existirán mientras el hombre habite el planeta y por ahora no hay elementos que vayan más allá de simples teorías de orientación de aves migratorias que se guían por el campo magnético terrestre. No lo sabemos, debiéramos esperar hasta una próxima inversión de polos magnéticos para terminar el debate. De todos modos, no desviemos el tema, hablemos de las señales de radio. ¿Conoces algún organismo vivo que sepa interpretar las ondas de radio? ¿Crees que la evolución/manipulación genética algún día nos permitirá lograrlo? Sin entrar en pseudo-ciencias, ¿conoces algo de esto?

Bienvenido al debate.

Fuente: Foro Servisystem

viernes, 11 de septiembre de 2009

Dip Meter: Descifrando las inductancias

Determinar la frecuencia de resonancia de un circuito LC, los valores de pequeños inductores y la frecuencia de sintonía de pequeños receptores es un problema para la mayoría de las personas que carecen de los costosos aparatos que sirven para esas diferentes finalidades. Sin embargo, existe una alternativa económica y eficaz: el Dip Meter. Con este pequeño instrumento, la construcción de bobinas aplicables en radiofrecuencias dejará de ser un misterio irresoluble y pasará a ser una tarea apasionante. Además, basando el funcionamiento de este instrumento en el acoplamiento de circuitos sintonizados, te brindaremos en este artículo muchas analogías y respuestas acerca del origen de las modernas técnicas utilizadas en RFID, entre otras curiosidades funcionales del proyecto

Un Dip Meter es un instrumento que se compone de un simple oscilador de alta frecuencia, con algunas características que lo hacen muy particular. El mencionado oscilador que compone el corazón del instrumento es capaz de oscilar libremente y sólo requiere de un ajuste externo, a través de un capacitor variable, para cambiar la frecuencia de trabajo. Hasta aquí un oscilador y nada más; pero lo que transforma a este circuito en un importante instrumento es una bobina externa y un instrumento de aguja, que puedes reciclar de algún equipo musical antiguo.

La bobina externa que se acopla y forma parte del circuito sirve para determinar el rango de frecuencias en el que el oscilador tendrá la posibilidad de funcionar. Es decir, una bobina de determinadas vueltas hará oscilar al circuito en un valor establecido de Khz. o Mhz., mientras que una bobina de diferente cantidad de espiras lo hará trabajar en otro rango. Una regla muy sencilla y clara acerca de este punto, que nos sirve para comenzar a aprender la relación entre los inductores (o bobinas) y la radiofrecuencia, es que a mayor cantidad de espiras en una bobina que forma un circuito L-C, menor frecuencia de oscilación. Reiteramos para dejar claro el concepto: más espiras significa menos frecuencia de resonancia, mientras que menor cantidad de espiras significa mayor frecuencia de resonancia, manteniendo un mismo valor de capacidad en C.

El artículo completo aquí ...